error!

Rafael Pinillos

1- conflicto 46!. De la serie error!, 2014. 

2- conflicto 47!. De la serie error!, 2014. 

3- conflicto 51!. De la serie error!, 2014.

4- conflicto 55!. De la serie error!, 2014.

5- conflicto 67!. De la serie error!, 2014. 


Breve comentario crítico

Daniel Bernal Suárez

 

La trayectoria de Rafael Pinillos (1975) se enmarca en una travesía indagatoria dentro del amplio ámbito de la abstracción. Desde el laconismo de cierto aislamiento objetual o la impregnación matérica del lienzo hasta la superpoblación de múltiples microsignos o trazos que dotan de un dinamismo ora meditativo, ora primitivo, a los cuadros. Estos microsignos suponen la sumersión en un fondo abisal y espeso en el que pueden figurar aislados o entablando relaciones entre ellos. En algunas obras los trazos se superponen al fondo en un movimiento libre que, no obstante, establece una compensación no geométrica de las formas. Pinillos suele trabajar en series que retoman motivos y obsesiones para crear variaciones sobre las mismas, como la sublime Anamnesis, Simbología de un tiempo circular o error! Esta última posee un correlato musical desarrollado por el propio Pinillos.

 

En la serie error!, verbigracia, cadenas de microsignos se prolongan en una danza hilvanada que atraviesa el lienzo, partiendo desde estructuras-instrumentos duales, a modo de imanes o diapasones. Dualidad que remite a la esencia de la conflictividad primaria: si bien, como señalara el sociólogo Georg Simmel en sus análisis micro, en la díada se verifican las adhesiones y uniones grupales más intensas, también cabría ver en la existencia de la dualidad el germen de la oposición, la ruptura de la unidad y la polarización. En la orquestación de esta escritura pictórica se distinguen desde formas simbólicas reconocibles (matemáticas, lógicas) a otras cuya presencia acaso remite a formas pretéritas o logogramas. Las primeras muestras de la serie incorporan rectángulos con celdillas o cuadrículas (interpuestos o a continuación de los instrumentos) y menos signos. No cabe hablar de dinamismo o estatismo a secas, sino de una instantánea fulguración tensional que incluiría, dentro de una fase de quietud, el movimiento primordial -o su sugerencia-, la respiración branquial, el conflicto, la confrontación, la falla. También el error puede contemplarse como incitación o raíz creativa: no en vano la propia materia orgánica surge como un quiebro, un accidente en la trama de los astros. Paisajes mentales que hacen visible la fisonomía de la indeterminación, su clinamen.

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Comentarios: 3
  • #1

    Jorge Jaramillo Villarruel (miércoles, 10 septiembre 2014 19:39)

    Nada, lo de siempre. A falta de un mensaje en el cuadro, se requiere de una larga explicación, tan incomprensible por su vacuidad de juntapalabras, que den fe (o aparenten darla) del contenido de la obra que, en sí misma, debería de haber transmitido todo su menaje sin intermediarios.

    Es la era del vacío, pues claro.

  • #2

    L. (domingo, 14 septiembre 2014 02:45)

    Excelente obra. El diálogo entre lo imposible entra en juego de una manera muy emocionante. Maravillosa forma de encontrarse con lo que no puede ser. Con el fallo.

  • #3

    ricardo (viernes, 22 julio 2016 11:21)

    A mí me gusta lo que tiene de arqueológico, de escritura líbico-bereber en papiro, eso me gusta. Ahora, le doy la razón a Jorge, a menudo estas descripciones faltan a su, tal vez mal entendido por mí, compromiso de explicar o dar sentido, y se convierten en una obra paralela, un mera exhibición de verborrea.