Dos poemas de Iván Cabrera Cartaya

Por Iván Cabrera Cartaya

LA PUERTA DEL JARDÍN

 

Aquí toco el metal

aciago de la sangre.

 

Aquí dejo de ser mi nombre

y me enfrento a un cauce transparente.

Aquí mi ruina

es plena primavera.

 

Sé que soy y no soy

el que ahora deshoja

 

la flores del sentido,

la ácida luz de abril,

 

crepitación de la adelfa,

abolición del magnolio.


SOL de la noche,

claridad de lo oscuro,

me perdí en tus jardines.

 

He vagado en la sombra

llevado por la mano de otra sombra,

y allí me desnudé.

 

Las imágenes no son claras:

no no vi mi comercio con el alma.

Compré y vendí lo incalculable.

 

Luna de ébano,

pétalo inaccesible,

ya no me desampares.

 

Ando ciego entre flores clandestinas,

tentado por la mantis

de una fiebre de espuma.

 

Díganme dónde acaba este jardín,

dónde está mi descanso y pueda

besar los párpados que busco. 

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Comentarios: 2
  • #1

    José Mario Domínguez Jorge (martes, 05 agosto 2014 20:09)

    Aquí muestras tu modestia al decir que crees que los versos no tienen calidad. Lo que hay que hacer es mostrar tu inmodestia y tú sentido de la lógica, encamidas a ser generoso contigo mismo. Los versos a mi, me han encantado. Sinceramente.

  • #2

    Alberto (jueves, 11 junio 2015 02:50)

    ¡Esto es magnífico!:
    He vagado en la sombra
    llevado por la mano de otra sombra,
    y allí me desnudé.