Cinco cuadros de Pedro Cedrés

Pedro Cedrés


Títulos de las obras

1. Sin título

2. Autorretrato

3. Azul Teide

4. El ciclo de tu llorar

5. Quimera


Breve comentario crítico

Daniel Bernal Suárez

 

El orbe plástico de Pedro Cedrés (1980) se alimenta de una lógica compositiva casi alucinatoria de gran dinamismo. Articulación onírica envestida de un carácter amenazador. Su imaginación delata una cierta filiación neosurrealista (pueden observarse algunos rasgos dalinianos y algunos cuerpos-autómatas nos remiten a la pintura metafísica) caracterizada por un cromatismo punzante y agresivo, lleno de sinuosidades, y por un dispositivo de asociaciones que configuran un árbol proteico de apretadas convergencias. En efecto, los diversos elementos se engarzan por superposiciones en una marea ondulante. Proliferación que no se deja definir y que introduce una dimensión temporal (presentación y devenir a un tiempo), una fluencia de resonancias simbólicas. Repertorio de miembros, arquitecturas, cuerpos, rostros, dentaduras, objetos recortados, ofrecidos en un fragmentarismo que, en virtud de la imaginación y la fantasía, permite adentrarnos en una topografía pictórica que contempla los pliegues utópicos de la realidad.

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